El papel de la musicoterapia y la arteterapia en el cuidado de las personas mayores: algo más que una simple actividad de ocio

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La musicoterapia y la arteterapia en la atención a las personas mayores: beneficios basados en la evidencia

La musicoterapia y la arteterapia en la atención a las personas mayores: beneficios basados en la evidencia

La musicoterapia y la arteterapia en la atención a las personas mayores ocupan un lugar único en el panorama del bienestar de la tercera edad: son, al mismo tiempo, algunas de las prácticas curativas más antiguas que conoce la humanidad y se encuentran entre las intervenciones con mayor base científica de la gerontología contemporánea. Lo que empieza como una actividad aparentemente sencilla —escuchar una canción que te gusta, pintar una acuarela, trabajar con arcilla— activa procesos neurológicos, psicológicos y fisiológicos con efectos clínicos medibles.

Para las familias y los cuidadores profesionales que buscan formas de mejorar la calidad de vida de las personas mayores más allá de la gestión de la medicación y los cuidados físicos, las terapias creativas ofrecen algo verdaderamente insustituible: alegría, expresión, identidad y la experiencia de sentirse plenamente presente y vivo en un momento en el que lo único que se pide es participar.

Este artículo explica los fundamentos científicos de la musicoterapia y la arteterapia en el cuidado de las personas mayores, distingue entre los distintos niveles y tipos de intervención, ofrece consejos prácticos para incorporar actividades creativas en el cuidado diario en el hogar y aborda cuándo es mejor recurrir a terapeutas titulados en lugar de limitarse a actividades informales.


La neurociencia de la musicoterapia

Por qué la música tiene un poder único para el cerebro que envejece

La música se procesa simultáneamente en varias regiones neuronales: la corteza auditiva, la corteza motora, el sistema límbico, la corteza prefrontal y el cerebelo se activan todos mientras se escucha música. Este procesamiento distribuido es lo que hace que la música sea especialmente resistente al daño neurológico y una herramienta terapéutica extraordinariamente eficaz.

Cuando una enfermedad como el Alzheimer daña progresivamente las redes neuronales, suele seguir unos patrones predecibles: afecta a las regiones relacionadas con la memoria reciente, el lenguaje y la función ejecutiva antes y con mayor intensidad que a otras áreas. Las redes neuronales relacionadas con la memoria musical a largo plazo —sobre todo la música que se ha escuchado repetidamente durante etapas emocionalmente significativas de la vida— parecen ser de las más resistentes.

Por eso las personas mayores con la enfermedad de Alzheimer, que ya no reconocen a sus familiares, que no pueden crear nuevos recuerdos y que han perdido gran parte de su capacidad de expresión verbal, siguen respondiendo a la música que les es familiar con reconocimiento, emoción y, a veces, con letras que no han cantado en décadas. La música sigue ahí cuando tantas otras cosas ya no lo están.

Beneficios clínicos demostrados

La investigación clínica sobre la musicoterapia en personas mayores es amplia y consistente. Entre las conclusiones principales se encuentran:

Menos agitación en la demencia. Varios ensayos controlados aleatorios han demostrado que la intervención musical individualizada reduce significativamente la agitación, la ansiedad y los trastornos conductuales en las personas con demencia. El efecto es tanto inmediato (durante la sesión) como duradero (se mantiene durante horas después de que termine la música). En varios estudios, la intervención musical resultó más eficaz que la atención habitual a la hora de reducir la agitación.

Mejora del estado de ánimo y reducción de la depresión. Las sesiones regulares de musicoterapia reducen los síntomas depresivos en las personas mayores en diversos entornos y situaciones. El mecanismo incluye tanto efectos bioquímicos (aumento de la serotonina, la dopamina y la oxitocina) como efectos relacionales: la activación emocional y la sensación de conexión que la música genera de forma constante.

Tratamiento del dolor. La musicoterapia reduce la percepción del dolor y el sufrimiento emocional asociado al dolor crónico, un efecto que se atribuye tanto a la distracción como a la liberación de endorfinas que se produce al interactuar con la música. Estudios realizados en entornos quirúrgicos, oncológicos y de rehabilitación han demostrado que, tras las intervenciones de musicoterapia, se reduce la necesidad de tomar analgésicos.

Estimulación cognitiva. La interacción con la música activa varios ámbitos cognitivos a la vez, como la atención, la memoria (tanto el reconocimiento como la recuperación), la función ejecutiva y el lenguaje. En el caso de las personas mayores con deterioro cognitivo leve, la interacción regular con la música puede ralentizar el ritmo del deterioro cognitivo. Cantar, en particular, ha demostrado tener beneficios para la memoria verbal y el lenguaje expresivo.

Mejora de la calidad del sueño. Se ha demostrado de forma sistemática que escuchar música relajante y de tu gusto antes de acostarte mejora la conciliación del sueño, su duración y su calidad en las personas mayores; en algunos estudios, los efectos son comparables a los de los somníferos en dosis bajas, pero sin ninguno de sus riesgos.


Música en casa: cómo ponerlo en práctica

La lista de reproducción personalizada

La intervención musical más eficaz para cualquier persona mayor es aquella que tiene un significado personal para ella: música que active recuerdos emocionales y autobiográficos específicos de su propia vida. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que este enfoque personalizado produce efectos más intensos que la música «relajante» genérica, independientemente del género.

El periodo musical formativo —más o menos entre los 15 y los 25 años— suele ser el que genera las asociaciones emocionales y de memoria más intensas. Pide a los familiares que te ayuden a identificar la música que le gustaba a la persona mayor cuando era joven. ¿Qué canciones sonaban en su boda? ¿A qué artistas seguía cuando era joven? ¿Qué música sonaba en casa cuando la persona mayor estaba criando a sus hijos?

Entre las herramientas prácticas para crear y reproducir listas de reproducción personalizadas se incluyen servicios de streaming como Spotify, Apple Music o Amazon Music; programas gratuitos como la iniciativa Music and Memory® (musicandmemory.org), que forma a los cuidadores para que creen listas de reproducción personalizadas para personas con demencia; y reproductores MP3 sencillos con listas de reproducción precargadas para personas mayores a las que les cuesta manejar los smartphones o los ordenadores.

Ritmo y movimiento

La música activa de forma natural el sistema motor; por eso movemos los pies, asintamos con la cabeza y sentimos la necesidad de movernos cuando oímos un ritmo marcado. Para las personas mayores, los movimientos rítmicos suaves al compás de la música —dar palmadas, dar golpecitos con los pies, balancearse o, para quienes puedan, movimientos de baile más elaborados— activan el sistema motor de una forma placentera y motivadora que el ejercicio formal a menudo no puede igualar.

Incluso las personas mayores con limitaciones importantes de movilidad pueden participar en actividades de movimiento rítmico. Los movimientos de la parte superior del cuerpo, los gestos con las manos y los brazos, y la interacción con la música sincronizada con la respiración son accesibles para personas con una amplia variedad de capacidades físicas.

El canto y la participación vocal

Cantar activa varios sistemas a la vez: la respiración profunda (que activa la relajación del sistema parasimpático), el procesamiento del lenguaje, la coordinación motora, la expresión emocional y la conexión social. Cantar en grupo, incluso de forma informal entre una persona mayor y su cuidador, potencia estos beneficios gracias a la dimensión social.

Para las personas mayores con demencia, cantar canciones conocidas suele seguir siendo posible mucho después de que el habla independiente se haya vuelto fragmentada. La melodía y el ritmo de una canción proporcionan una estructura para el lenguaje que la enfermedad aún no ha alterado. Animarles a cantar —o incluso a tararear al ritmo de una música conocida— puede ser una forma significativa de comunicación para las personas mayores en fases avanzadas del deterioro cognitivo.


Terapia artística: la expresión cuando las palabras no bastan

Qué ofrece la arteterapia

La arteterapia es una intervención clínica en la que el proceso de expresión creativa —y no la calidad del resultado— es el medio terapéutico. Se basa en la idea de que las personas se comunican, procesan las emociones y acceden a aspectos de sí mismas a los que no siempre se llega a través del lenguaje verbal.

Para las personas mayores, esto es especialmente significativo. Muchas personas de la tercera edad guardan en su interior experiencias —dolor, traumas, sentimientos no expresados sobre la enfermedad o la muerte, recuerdos que nunca han compartido— a las que la conversación verbal no llega fácilmente. El arte ofrece una vía diferente.

Es igual de útil para las personas mayores cuya comunicación verbal es limitada —como las que sufren afasia tras un ictus, las que se encuentran en fases avanzadas de demencia o las que tienen dificultades para mantener una conversación debido a la pérdida de audición—, ya que funciona a través de un canal que no requiere palabras.

Beneficios demostrados de la participación en actividades artísticas para las personas mayores

Menos ansiedad y depresión. La concentración profunda que implica la actividad creativa —lo que los psicólogos llaman «flujo»— calma de forma natural los pensamientos obsesivos asociados a la ansiedad y la depresión. Para las personas mayores que pasan mucho tiempo a solas con sus pensamientos, la actividad creativa ofrece una alternativa fiable.

Mejora de la coordinación motora fina. Dibujar, pintar, trabajar con arcilla y hacer collages requieren y mejoran poco a poco la coordinación motora fina, lo que supone un beneficio clínicamente significativo para las personas mayores, cuya vida diaria depende de la destreza manual.

Mayor sensación de logro y autoeficacia. Crear algo —aunque sea algo sencillo— supone un logro concreto y visible. Para las personas mayores que pueden sentir que sus capacidades se han visto mermadas en muchos aspectos, la capacidad de crear algo bonito o significativo es realmente reconfortante para su autoestima.

Activación de la memoria y participación narrativa. La creación artística suele despertar recuerdos e historias: un cuadro o un collage terminado se convierte en un punto de partida para la conversación, en torno al cual se puede expresar y compartir la experiencia vital de la persona mayor. Esto tiene un gran valor terapéutico en sí mismo y, además, ofrece a los familiares y cuidadores una visión de la vida interior de la persona mayor a la que otras conversaciones quizá no den acceso.

Relaciones sociales. Las actividades artísticas en grupo ofrecen una interacción social estructurada a las personas mayores que, de otro modo, podrían pasar largos periodos de aislamiento social. Incluso la participación artística individual entre una persona mayor y su cuidador crea un objetivo común y una experiencia colaborativa que enriquece la relación.

Actividades artísticas accesibles para personas mayores en casa

Las siguientes actividades se han elegido específicamente para que sean accesibles a personas con diferentes capacidades físicas y cognitivas:

La pintura en acuarela es una de las formas de arte visual más accesibles para las personas mayores. Es una técnica indulgente —el agua diluye los errores—, visualmente gratificante y se puede practicar en una mesa o en una bandeja de regazo. Solo necesitas papel para acuarela preestirado en formatos pequeños (5×7 o 8×10) y una paleta básica de ocho colores.

El collage con imágenes de revistas no requiere saber dibujar ni pintar y se adapta prácticamente a cualquier nivel cognitivo o físico. Rasgar, recortar (con tijeras de seguridad si la destreza es limitada) y colocar las imágenes proporciona estimulación sensorial, fomenta la toma de decisiones y ofrece un resultado visualmente satisfactorio.

La arcilla que se seca al aire o la plastilina terapéutica proporcionan una estimulación táctil que ayuda a conectar profundamente con uno mismo, lo cual resulta especialmente beneficioso para las personas mayores con demencia, que a menudo responden a los estímulos táctiles cuando no pueden acceder a otras formas de interacción. Apretar, amasar y moldear la arcilla también supone un suave ejercicio para las manos.

Los libros para colorear para adultos ofrecen una guía a las personas mayores a quienes una página en blanco les produce ansiedad. El carácter meditativo y repetitivo de colorear resulta relajante y accesible, y los resultados son atractivos de inmediato.

Hacer fotos con una tableta o un móvil es cada vez más fácil, ya que los dispositivos son cada vez más intuitivos. Pedir a una persona mayor que fotografíe cosas que le parezcan bonitas, interesantes o significativas de su entorno es un ejercicio tanto creativo como terapéutico: estimula la atención, el criterio y el interés estético.


Cuándo acudir a un terapeuta titulado

Aunque los familiares y los cuidadores pueden facilitar una participación creativa significativa, los musicoterapeutas certificados (con la acreditación MT-BC) y los arteterapeutas registrados (ATR) aportan una formación clínica que permite una intervención más específica y orientada a objetivos, sobre todo en el caso de personas mayores con demencia, depresión, discapacidades derivadas de un ictus u otras afecciones complejas.

Un musicoterapeuta certificado puede diseñar intervenciones musicales personalizadas que aborden objetivos clínicos específicos, como reducir la agitación, mejorar la comunicación, controlar el dolor o facilitar la transición hacia el final de la vida. Un arteterapeuta titulado puede guiar la creación artística de manera que favorezca el procesamiento emocional y la sanación psicológica, y no solo la participación por el mero placer.

Pide una derivación al médico, al trabajador social o al coordinador de la atención domiciliaria de la persona mayor. Muchos terapeutas ofrecen ahora sesiones a domicilio, y algunos programas del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) incluyen la terapia de artes creativas certificada como parte del paquete de cuidados para los veteranos que cumplan los requisitos.


Cómo Home Care Concepts integra la participación creativa

Nuestros cuidadores están formados para integrar actividades musicales y artísticas en la rutina diaria de cada usuario de una forma personalizada, significativa y realmente atractiva, en lugar de hacerlo de manera superficial. Colaboramos con las familias para conocer la trayectoria creativa de cada persona mayor, sus preferencias estéticas y la música que más ha significado para ellos a lo largo de su vida.

Para los clientes con demencia, nuestros cuidadores están especialmente formados para utilizar listas de reproducción musicales personalizadas y actividades artísticas sensoriales como herramientas para fomentar la conexión, la tranquilidad y la participación, sobre todo en los momentos del día en que los síntomas conductuales son más difíciles de manejar.

Porque una atención de calidad no consiste solo en controlar las enfermedades o prevenir complicaciones. Se trata de llenar cada día de experiencias que hagan que la vida merezca la pena.

¿Listo para dar el siguiente paso?

Ponte en contacto con Home Care Concepts hoy mismo para una consulta gratuita. Estamos aquí para ayudarte, no para sustituirte, sino para apoyarte.

Incorporar actividades creativas a la rutina diaria de cuidados

Uno de los aspectos más importantes —y que más se suele pasar por alto— a la hora de introducir la musicoterapia y la arteterapia en la vida de una persona mayor es la cuestión de la constancia. Una sola sesión de música o actividad artística, por muy bien diseñada que esté, solo produce efectos temporales. Los beneficios documentados de la participación creativa —reducción de la depresión, mejora de la función cognitiva, mejor sueño, menor agitación— se acumulan con la práctica regular y constante a lo largo del tiempo.

Para las familias y los cuidadores, esto significa considerar la participación creativa no como una actividad especial ocasional, sino como una parte habitual, esperada y protegida de la rutina diaria o semanal. Del mismo modo que los medicamentos se administran a la misma hora cada día porque la constancia es importante desde el punto de vista terapéutico, las actividades musicales y artísticas deben programarse con la misma intencionalidad.

En la práctica, esto podría traducirse en: música personalizada durante la rutina matutina, una actividad artística de 20 minutos tres tardes a la semana, cantar canciones conocidas durante el baño o mientras se realizan tareas de cuidado repetitivas, o una sesión artística semanal fija que tanto la persona mayor como su cuidador esperan con ilusión. La forma concreta importa menos que la constancia y la participación sincera.

Los cuidadores que incorporan actividades creativas a su rutina de cuidados dicen que esto cambia por completo la forma de cuidar, aportando momentos de auténtica alegría y conexión a una tarea que, de otro modo, puede parecer una sucesión interminable de obligaciones.