Salud bucodental en las personas mayores: por qué lo que ocurre en la boca afecta a todo el cuerpo

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La salud bucodental en las personas mayores: cómo afecta a todo el cuerpo

La salud bucodental en las personas mayores

La salud bucodental de las personas mayores es uno de los aspectos que más se suele pasar por alto en el bienestar de la tercera edad, y uno de los que más consecuencias tiene. Cuando las familias y los cuidadores piensan en las prioridades de salud de un padre o ser querido que está envejeciendo, suelen centrarse en la medicación, la movilidad, la nutrición y el control de las enfermedades crónicas. La atención dental rara vez entra en la lista.

Sin embargo, la evidencia clínica que relaciona la salud bucodental con las enfermedades sistémicas en las personas mayores es considerable y va en aumento. Lo que pasa en la boca no se queda en la boca. Las bacterias, la inflamación y las infecciones crónicas asociadas a la enfermedad periodontal viajan por el torrente sanguíneo y afectan al sistema cardiovascular, la función metabólica, la salud respiratoria y —cada vez más, según investigaciones recientes— la función cognitiva.

Descuidar la salud bucodental en las personas mayores no solo provoca la pérdida de dientes y molestias. Supone un aumento cuantificable del riesgo de padecer algunas de las enfermedades más graves y potencialmente mortales que afectan a la población de edad avanzada.

En este artículo se explica por qué la salud bucodental es tan importante a medida que envejecemos, cuáles son los problemas bucodentales más comunes en las personas mayores, cómo influyen en la salud general y qué pueden hacer las familias y los cuidadores para que el cuidado dental forme parte de la rutina diaria de la atención a las personas mayores.


Las consecuencias sistémicas de una mala salud bucodental en las personas mayores

Enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares

La relación entre la enfermedad periodontal (de las encías) y la salud cardiovascular es una de las más estudiadas en la investigación médica. Las bacterias asociadas a la enfermedad periodontal —especialmente la Porphyromonas gingivalis y el Streptococcus sanguis— pueden entrar en el torrente sanguíneo a través del tejido gingival inflamado y contribuir a la formación de placas arteriales, desencadenar respuestas inflamatorias en las paredes de los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos.

Varios estudios a gran escala han encontrado una relación significativa entre la enfermedad periodontal crónica y un mayor riesgo de sufrir un infarto, un ictus y otros episodios cardiovasculares. La Asociación Americana del Corazón ha reconocido esta relación, aunque todavía se está investigando la causalidad. Lo que está claro es que, para las personas mayores con factores de riesgo cardiovascular ya existentes, la enfermedad periodontal no es un simple espectador inofensivo, sino que contribuye activamente a la inflamación sistémica.

Diabetes

La relación entre la salud bucodental y la diabetes es bidireccional: cada una de estas afecciones agrava a la otra.

La diabetes afecta a la respuesta inmunitaria, reduce la capacidad del organismo para combatir las infecciones y altera el riego sanguíneo en las encías, lo que aumenta la susceptibilidad a la enfermedad periodontal. Por el contrario, la infección crónica de las encías y la respuesta inflamatoria que provoca pueden elevar los niveles de glucosa en sangre y hacer que la diabetes sea mucho más difícil de controlar.

Para las personas mayores que ya controlan la diabetes tipo 2 —una enfermedad que afecta a casi el 30 % de los estadounidenses mayores de 65 años—, la salud bucodental no es una preocupación aparte. Está directamente integrada en el control de su metabolismo. Varios estudios han demostrado que tratar la enfermedad periodontal en pacientes diabéticos conduce a mejoras cuantificables en el control glucémico, a veces comparables a añadir un segundo medicamento para la diabetes.

Neumonía e infecciones respiratorias

La neumonía por aspiración —causada por la inhalación de bacterias bucales hacia los pulmones— es una de las infecciones más comunes y peligrosas en las personas mayores, sobre todo en aquellas que reciben cuidados a domicilio o viven en centros de atención. La gran mayoría de las bacterias responsables son de origen bucal.

Las personas mayores corren un riesgo especialmente elevado debido a los cambios en la función de deglución asociados a la edad, la disminución del reflejo de la tos y un sistema inmunitario menos eficaz. En el caso de las personas mayores con disfagia (dificultad para tragar), antecedentes de ictus, demencia o aquellas que pasan la mayor parte del tiempo en cama, la carga bacteriana oral supone un riesgo directo para las vías respiratorias.

Las investigaciones demuestran sistemáticamente que una mejor higiene bucal en las personas mayores reduce la incidencia de la neumonía por aspiración; en algunos estudios, en más de un 40 %. El cuidado bucal diario no es solo higiene dental en esta población. Es prevención de infecciones.

Deterioro cognitivo y demencia

La relación entre la salud bucodental y el deterioro cognitivo es uno de los campos de investigación más recientes y que más rápido está evolucionando. Varios estudios longitudinales a gran escala han encontrado una relación entre la pérdida de dientes, la enfermedad periodontal y un mayor riesgo de demencia y de padecer la enfermedad de Alzheimer. Esta relación se mantiene incluso después de controlar los factores de confusión conocidos.

Entre los mecanismos propuestos se encuentran la inflamación sistémica crónica —un factor conocido que contribuye a la neurodegeneración— y la entrada directa de bacterias orales en el cerebro. Se ha detectado la presencia de Porphyromonas gingivalis, la principal bacteria asociada a la enfermedad periodontal crónica, en el tejido cerebral de pacientes con Alzheimer en múltiples estudios post mortem, junto con las toxinas que produce.

Aunque aún no se han establecido relaciones causales de forma definitiva, la coherencia de esta asociación en múltiples estudios y poblaciones sugiere que la salud bucodental es un factor importante —y modificable— en el envejecimiento cognitivo.

Estado nutricional

Aunque no sea tan dramático como las enfermedades cardiovasculares o la demencia, la salud bucodental es igual de importante para la calidad de vida diaria: afecta directamente a la capacidad de las personas mayores para comer. El dolor causado por caries, dentaduras postizas mal ajustadas o enfermedades de las encías hace que las personas mayores eviten los alimentos duros, masticables y fibrosos, que suelen ser los más valiosos desde el punto de vista nutricional. Con el tiempo, esta restricción alimentaria contribuye a la desnutrición, la pérdida de peso y la pérdida de masa muscular asociada a la fragilidad.

Una persona mayor que no puede comer con comodidad es una persona mayor cuya salud general se deteriorará poco a poco. Tratar el dolor bucal no es una cuestión estética, sino nutricional.


¿Por qué se deteriora la salud bucodental en las personas mayores?

Entender por qué la salud dental empeora con la edad ayuda a las familias y a los cuidadores a intervenir de forma más eficaz. En la tercera edad se dan varios factores que crean un entorno en el que las enfermedades bucodentales pueden aparecer y avanzar rápidamente si no se tratan.

Dificultad para manejar objetos con las manos

Para cepillarse los dientes y usar el hilo dental de forma eficaz se necesita una buena coordinación motora fina, que se ve afectada por la artritis, los temblores, la debilidad derivada de un ictus o el deterioro general de la fuerza y la destreza de las manos debido a la edad. Muchas personas mayores que están dispuestas y motivadas para cuidar su higiene bucal no pueden hacerlo adecuadamente sin ayuda o sin herramientas adaptadas.

Sequedad bucal provocada por medicamentos

Más de 500 medicamentos de uso común tienen la boca seca (xerostomía) como efecto secundario, entre ellos los diuréticos, los antihistamínicos, los antidepresivos, los medicamentos para la presión arterial, los medicamentos para la vejiga y muchos otros. La saliva es la defensa natural de la boca contra la caries: neutraliza los ácidos, remineraliza el esmalte dental e inhibe el crecimiento bacteriano.

Cuando se reduce la producción de saliva, el riesgo de caries aumenta considerablemente, el tejido gingival se vuelve más susceptible a las infecciones y los tejidos bucales se vuelven frágiles y propensos a la irritación. Muchas personas mayores que toman varios medicamentos sufren sequedad bucal significativa como efecto secundario acumulativo, algo que rara vez se aborda porque casi nunca se pregunta al respecto.

Deterioro cognitivo

La demencia y otras formas de deterioro cognitivo afectan a la capacidad de mantener las rutinas de higiene diaria. Una persona mayor con demencia moderada puede que no recuerde si se ha cepillado los dientes, que se resista a que le ayuden con el cuidado bucal o que pierda la capacidad de realizar los pasos del cepillado de forma independiente. Cuanto más tiempo se descuide la higiene bucal —incluso durante unas pocas semanas—, más rápido pueden desarrollarse afecciones como la enfermedad de las encías y la caries.

Barreras económicas y de acceso

Medicare no cubre la atención dental rutinaria, una carencia que sorprende a muchas familias. Las revisiones dentales básicas, las limpiezas y la mayoría de los tratamientos de restauración deben pagarse de tu bolsillo o a través de un seguro dental complementario, del que muchas personas mayores carecen. Para las personas mayores con ingresos fijos, el coste de la atención dental puede llevarles a posponer o renunciar por completo al tratamiento, lo que permite que problemas tratables avancen hasta el punto de provocar la pérdida de dientes.

Las dificultades de transporte agravan aún más la situación: acudir a la consulta del dentista requiere los mismos preparativos logísticos que cualquier otra cita médica, lo que para las personas mayores aisladas o con movilidad reducida puede suponer un obstáculo importante.

Problemas relacionados con las dentaduras postizas

Aproximadamente el 20 % de las personas mayores de 65 años han perdido todos sus dientes naturales y llevan dentaduras postizas completas o parciales. Las dentaduras postizas plantean sus propios retos para la salud bucodental. Las dentaduras mal ajustadas provocan llagas y úlceras que pueden infectarse. Las bacterias y los hongos pueden acumularse debajo de las dentaduras que no se limpian a diario. Y las personas mayores que duermen con la dentadura puesta —una práctica habitual— tienen tasas significativamente más altas de estomatitis relacionada con la dentadura y de neumonía por aspiración que aquellas que se la quitan por la noche.


Cuidados bucales prácticos para personas mayores en casa

El cepillado diario: técnica y herramientas

Hay que cepillarse los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y pasta dental con flúor. Para las personas mayores con menor destreza manual, es mucho mejor usar un cepillo eléctrico que uno manual, ya que requiere menos coordinación motora fina y elimina la placa de forma más eficaz. Muchos cepillos eléctricos tienen mangos más grandes y sensores de presión que evitan un cepillado demasiado agresivo.

Para las personas mayores que necesitan ayuda de un cuidador para cepillarse los dientes, la forma de hacerlo es tan importante como los utensilios. Coloca a la persona mayor en una posición cómoda: sentada, con la cabeza ligeramente echada hacia atrás. Hazlo con suavidad. Cepilla todas las superficies de cada diente, la línea de las encías y la lengua. El proceso debería durar al menos dos minutos.

El uso del hilo dental y la limpieza interdental

El hilo dental elimina las bacterias y los restos de comida de entre los dientes, en zonas a las que el cepillo no llega. Para las personas mayores a las que les cuesta manejar el hilo dental tradicional, los palillos de hilo dental o los irrigadores bucales son alternativas eficaces. Los irrigadores bucales son especialmente útiles para las personas mayores que llevan puentes, implantes o aparatos de ortodoncia.

Si una persona mayor con demencia se resiste a usar el hilo dental, céntrate primero en que se cepille los dientes con regularidad y consulta al dentista sobre otras opciones.

Hidratación y control de la saliva

Mantenerse bien hidratado a lo largo del día ayuda a aliviar la sequedad bucal provocada por los medicamentos. Anima a la persona mayor a beber agua a sorbos con regularidad, sobre todo entre comidas y tomas de medicamentos. Los chicles sin azúcar o los caramelos que contienen xilitol pueden estimular la producción de saliva y tienen propiedades demostradas para prevenir las caries. También hay disponibles enjuagues bucales sin alcohol diseñados para la sequedad bucal, que pueden proporcionar un alivio significativo.

Evita las bebidas con cafeína y alcohol, ya que agravan la sequedad bucal y aumentan la deshidratación.

Cuidado de las dentaduras postizas

Las dentaduras postizas deben quitarse y limpiarse a fondo todas las noches, no basta con enjuagarlas. Usa un cepillo suave para dentaduras y un limpiador no abrasivo. Guárdalas en agua o en una solución de remojo durante la noche. Límpiate las encías, el paladar y la lengua con un cepillo suave antes de volver a ponértelas por la mañana.

Informa al dentista lo antes posible si notas llagas, irritación o cambios en el ajuste de la dentadura postiza. Las dentaduras que no se ajustan bien deben rebasarse o sustituirse; no hay que aguantarlas.

Revisiones dentales periódicas

Las personas mayores deberían ir al dentista al menos dos veces al año, o con más frecuencia si padecen una enfermedad de las encías activa, están recibiendo tratamiento contra el cáncer o tienen afecciones que aumentan el riesgo para la salud bucodental. Informa al dentista de todos los medicamentos que tomas en cada visita, ya que los cambios en la medicación pueden afectar significativamente al cuidado de la salud bucodental.

Para las personas mayores que no pueden desplazarse a la consulta del dentista, algunos dentistas e higienistas dentales ofrecen servicios dentales a domicilio. Pide al médico de la persona mayor o al coordinador de la asistencia domiciliaria que te derive a uno.


El papel del cuidador en la salud bucodental de las personas mayores

Para las personas mayores con destreza limitada, deterioro cognitivo o problemas médicos complejos, la participación de un cuidador en la higiene bucal diaria puede ser el factor más importante para prevenir la cascada de problemas que se describen en este artículo. Un cuidador que cepille los dientes de una persona mayor de forma constante y con destreza cada mañana y cada noche está previniendo caries, enfermedades de las encías y neumonía por aspiración, y puede contribuir a mejorar los resultados metabólicos y cardiovasculares.

Esto no es una tarea sin importancia. Se trata de atención médica.

Los cuidadores también deben estar atentos e informar de cualquier cambio en el aspecto de las encías, signos de dolor al comer, quejas de sensibilidad, sangrado o cualquier lesión o zona anómala en la boca, y comunicárselo a la familia y al equipo sanitario lo antes posible.


Cómo Home Care Concepts contribuye a la salud bucodental

En Home Care Concepts, la higiene bucal es un componente básico e imprescindible del cuidado personal. Nuestros cuidadores están formados para ayudar con el cepillado diario y el cuidado de las dentaduras postizas, para reconocer los signos de problemas de salud bucodental y para comunicar sus observaciones a las familias y a los equipos sanitarios. Colaboramos con el equipo médico de cada cliente para adaptarnos a cualquier necesidad especial de cuidado bucodental derivada de la medicación, los diagnósticos o el estado cognitivo.

Porque la salud bucodental de las personas mayores no es solo una cuestión estética. Es un componente fundamental de la salud general, y forma parte de la atención integral que se merece cada uno de nuestros clientes.

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